Hoy tengo 1.096 razones para brindar por ti, por cada uno de los días que nos has llenado. 1.096 recuerdos que ocupan el espacio más importante de mi baúl. Hoy cumples tres añitos y lo dices con tu soltura y chulería a la que nos has acostumbrado: “Yo tengo tres años y soy muy mayor. Mira, mira qué mayor soy“, dices mientras te pones de pie y alzas la mano lo más alto que puedes. Luego posas tus manos en la cintura y te contoneas con esa gracia tan tuya.

Sí que te nos has hecho mayor, Pequeño A. Nosotros queriendo retenerte en esta edad tan graciosa, con esa inocencia que te caracteriza, y de repente te hacemos hermano mayor, con las responsabilidades que conlleva. No me sorprende lo bien que has respondido a tus tareas, con esa mirada pilla que conmueve a quien la vea y te perdona los errores, porque “ha sido muy poquito mamá, pero no pasa nada“.

Me quedo con muchas de tus palabras que con tanta gracia nos dices; me las quedo para la memoria, que luego todo se olvida, a medida que crecéis. Me quedo con tu “yo lo jujeto“, “quiero mucho alto”, “ven con mí“… Pero sobre todo, me aferro al “mamá, tú aquí“, porque un día dejarás de decirlo y lo cambiarás por “mamá, ya puedo yo solo” y lo echaré de menos.

Me afianzo a tu sonrisa de dientes de leche, a tus ojos de niño bueno con cara de no he roto un plato, a tu forma de ir contando dedos para decir que tienes tres años (aunque saques cinco dedos de la mano); me atrapo en tu “mamá, alto como los aviones” y te columpio hasta las estrellas de ese cuento que te gusta tanto. Te llevo en Rayo McQueen tan veloz como propaga su nombre y llegamos los primeros a la “velocidad gatuna” que no dejas de repetir mientras corres para demostrarlo.

Me quedo con “tú” y los 1.096 días que llevamos contados, levantándonos con tu “ya es de día, ya no se duerme“, siempre con ganas de disfrutar cada minuto sin desperdiciarlo. Me quedo con lo mejor, me quedo con todo, me quedo contigo.

Felicidades, mi superhéroe favorito