Un día Helena con h se puso a investigar nuevas creaciones de scrap para ir más allá en sus diseños y se fijó en cajitas, árboles de chuches y tartas de cumpleaños. Me lo dijo y… ¡Se nos fue de las manos! Empezamos a mirar cajitas monas para regalar en eventos, mesas de decoración para poner millones de golosinas, guirnaldas de fiesta…

El bautizo del Bebé A y el cumpleaños del Pequeño A estaban al caer, así que se puso manos a la obra para crear un candy bar de escándalo para el evento. Dos meses después, el resultado fue increíble y acaparó la atención, no sólo de los invitados, también de los chefs y camareros ¡Cómo se lo había currado! Las redes sociales empezaron a arder en halagos a su obra que con tanto esmero había finiquitado ¿Queréis verlo? Seguid leyendo.

El candy bar

Lo primero que se puso a hacer fueron las cajitas. Después de mirar diseños -y más diseños- se decantó por una cajita más ancha con estampado para las chicas, una cestita para los chicos y un mini brick para los niños. En cada una de ellas había una flor a ganchillo -excepto en la de los niños- que yo, personalmente, he utilizado como separador para mis lecturas. Además de la flor, diseñó unos marca-páginas de lo más cuquis con los nombres de los protagonistas de la fiesta, a modo de recordatorio.

cajitas scrap

Le pedí que si podía hacerme una de esas tartas de cartón llena de chuches que hace ella. Y de una tarta para el Bebé A salió otra, también, para el Pequeño A, ésta última con motivos del Capitán América. Cada una de ellas con sus nombres en la cima de las tres capas de cartón, rodeada por todo tipo de dulces.

Helena estaba disfrutando tanto con este encargo que empezó a sacar más ideas. Cuando me las contaba, yo a la vez calculaba las horas del día y no conseguía encontrar minutos en su agenda para que le diese tiempo. Pero cuando alguien disfruta de lo que hace, saca el reloj y añade horas a la vida para que dé tiempo a todo. Así que añadió una cajita más llena de bombones para cada comensal, con un mini lazo que me enamoró del todo :).

caja scrap lazo

-A todo esto, yo sólo pensaba qué le iba a poner al Pequeño A para el gran día, porque el bebé ya tenía su conjunto heredado. Así, mientras Helena dedicaba dos meses a una mesa con encanto, yo dedicaba una tarde en Zara Kids para elegir el modelo del cumpleañero ¡Él también fue encantador!-

Para rematar su dulce obra, Helena compró dos letras A gigantes y las decoró con mucho gusto, compuso unas guirnaldas con los nombres de los dos peques (que he reciclado para su habitación) y dio vida a un árbol de chuches, que no sé ni cómo logró acabar y quedarle así de bien.

El desenlace

Ha sido su primer candy bar y ya le han contratado para otros dos eventos, una vez mostrado el resultado. Yo me alegro de haber contado con ella para que este encuentro haya sido más especial, si cabe, y abrirle un camino que, además, disfruta creando con cada uno de los pedidos.

manta crochet

No me olvido de enseñaros la manta que le cosió en sus ratos libres al Bebé A, que además me vino de perlas ese fresco día 😉 ¿Es, o no es una artista?

Pedidos a Helena con h

Ya sabéis que, si queréis contar con este servicio para eventos, o hacerle cualquier otro pedido a Helena con h (álbumes, tarjetas, crochet, mantas, etc.) podéis solicitarlo desde la web o desde cualquiera de sus RRSS (Facebook e Instagram).

El cumpleañero

Fue un acierto unir bautizo y cumpleaños, que los celos ya no son los mismos que el primer mes, pero siguen asomando de vez en cuando. De esta manera, el Pequeño A disfrutó como si sólo fuera su fiesta, comió dulces hasta empacharse y corrió, río y no paró hasta caer rendido en la silla del coche de vuelta a la rutina. Su conjunto de Zara le convenció al decirle que parecía el que llevaba Capitán América cuando no vestía de superhéroe. Tiró de su primera piñata para ver caer un mundo de sorpresas y quiso que su cumpleaños durara muchos días, con regalos incluidos.

cumple tarta

El bautismo

La enorme pila de la Iglesia del Robledillo mojó la pequeña cabeza de Bebé A, que por falta de sueño lloraba y lloraba, y cuando dormía, le volvían a despertar para mojar pecho, frente y pelo de muñeco. Disfrutó de la fiesta a su manera, desde su mirada de asombro a cualquier movimiento y sus ganas de explorar lo nuevo.

Posada del Robledillo

Mención especial a nuestro restaurante favorito, en la sierra madrileña de Robledillo de la Jara, un pueblo diminuto pero de ambiente agradable y silencio agradecido. Los chefs y camareros, como siempre, impecables, amigos y profesionales. Una vez más nos fuimos con ganas de volver, pero esta vez, no sólo nos sentimos así nosotros. Les descubrimos un nuevo espacio madrileño a los invitados, que degustaron el delicioso menú que Samuel y Mónica reservaron para el acontecimiento ¡Gracias pareja!

Hasta aquí la crónica de aquel día digno de recordar. Y mientras Helena sigue preparando candy bars y otros pedidos que -me incluyo- le hemos hecho, yo sigo disfrutando de los dulces de aquella mesa, que nos endulzó el día ¡pero que tenemos chuches hasta para Navidad!

candy bar helena con h

Por cierto, hoy es el cumple de esta artista. No os olvidéis de pasar por sus rrss a dedicarle una felicitación.

¡Felicidades sister!