Te traigo un sorteo bonito

Te traigo un sorteo bonito

Una de las cosas que más gusta a nuestros bebés son unas manos calentitas, a la par que suaves. Pero con el frío que por fin está llegando a la ciudad y la aspereza que produce el calor de la calefacción, las grietas de la deshidratación se hacen sombra en esta piel tan delicada.

Bebé A, sin embargo, a pesar del frío y la calefacción, se deja dominar por el sueño cuando le arrimo mi mano a su cara y dejo que se duerma sobre ella. Y es que creo que unas manos cuidadas no tienen precio: además de bonito aspecto, las notas -y lo notan- lisas e hidratadas.

¿El secreto? El Set Satin Hands de Mary Kay. Si no sabes de lo que estoy hablando, pero crees que el cuidado de las manos es importante; si no lo has probado todavía o sí, pero quieres volver a tenerlo, y devolver a tus manos juventud e hidratación, no te pierdas este sorteo, diseñado para ti.

Algunas me habéis sugerido que abra una sección de belleza con los productos que estoy usando, después de probar los de Mary Kay. Hoy me he decidido a darlos a probar con un sorteo, para conocer también vuestra opinión, que es la que realmente importa.

¿Qué uso para el rostro?

Si creo que el cuidado y aspecto de las manos es importante, ya no os hablo del rostro, que es lo primero que observa la gente cuando te ve. Un rostro hidratado y listo para cualquier ocasión es una de mis obsesiones al levantarme. Después de una hidratación regeneradora por la noche, por la mañana toca protegerla de los factores externos de la calle: sol, viento, contaminación… Para este cuidado facial utilizo el Set Milagroso TimeWise, que consta de la limpiadora 3 en 1 -limpia, exfolia y refresca-, el sérum de día y el sérum de noche y la hidratante antiedad.

Después de aplicarme el sérum de día y la hidratante, que obstaculice la entrada de esos agentes callejeros, me aplico la CC Cream acorde a mi tono de piel, de tal forma que, a la vez que le doy un toque de color a mi rostro, la cuido y la protejo con FPS 15; le da un aspecto muy natural a la piel sin tener que maquillarlo con una base.

¿Y por qué uso Mary Kay?

Pues por algo tan importante como que todos sus productos son NO COMEDOGÉNICOS. Es decir, dejan respirar a la piel mientras la protege, llegando a las capas más profundas en cuanto te aplicas el producto. Que respire la piel es muy importante, no acumulando suciedad ni posibles químicos que refuercen la aparición de granitos, poros o marcas.

Quería hacer un sorteo por llegar a los 500 seguidores en Instagram, pero no sabía de qué hacerlo. Con el frío ya instalado y el morenito del verano en el olvido, me ha parecido muy oportuno sortear un Satin Hands y una CC Cream (acorde a vuestro tono) para que probéis los productos y luego me podáis dar vuestra opinión.

Los participantes en el sorteo, además, serán seleccionados e invitados para una clase de cuidado facial con estos productos -y otros que probaremos- en nuestro estudio de Mary Kay, en el que también recibirán un obsequio.

¿Qué hay que hacer para participar?

-Seguir mi cuenta de Instagram o mi cuenta de Facebook.

-Suscribirte al blog cuenta como participación extra.

-Nombrar a dos amigos a los que crees que les interesaría participar (en Instagram o en Facebook) y decir en qué producto quieres participar: SET SATIN HANDS o CC CREAM.

Importante: Este sorteo sólo es aplicable para España peninsular.

El sorteo empieza hoy, 21 de Noviembre y finaliza el 28 de Noviembre. El 29 de noviembre haré el sorteo y anunciaré los dos ganadores.

Candy Bar de Helena con h

Candy Bar de Helena con h

Un día Helena con h se puso a investigar nuevas creaciones de scrap para ir más allá en sus diseños y se fijó en cajitas, árboles de chuches y tartas de cumpleaños. Me lo dijo y… ¡Se nos fue de las manos! Empezamos a mirar cajitas monas para regalar en eventos, mesas de decoración para poner millones de golosinas, guirnaldas de fiesta…

El bautizo del Bebé A y el cumpleaños del Pequeño A estaban al caer, así que se puso manos a la obra para crear un candy bar de escándalo para el evento. Dos meses después, el resultado fue increíble y acaparó la atención, no sólo de los invitados, también de los chefs y camareros ¡Cómo se lo había currado! Las redes sociales empezaron a arder en halagos a su obra que con tanto esmero había finiquitado ¿Queréis verlo? Seguid leyendo.

El candy bar

Lo primero que se puso a hacer fueron las cajitas. Después de mirar diseños -y más diseños- se decantó por una cajita más ancha con estampado para las chicas, una cestita para los chicos y un mini brick para los niños. En cada una de ellas había una flor a ganchillo -excepto en la de los niños- que yo, personalmente, he utilizado como separador para mis lecturas. Además de la flor, diseñó unos marca-páginas de lo más cuquis con los nombres de los protagonistas de la fiesta, a modo de recordatorio.

cajitas scrap

Le pedí que si podía hacerme una de esas tartas de cartón llena de chuches que hace ella. Y de una tarta para el Bebé A salió otra, también, para el Pequeño A, ésta última con motivos del Capitán América. Cada una de ellas con sus nombres en la cima de las tres capas de cartón, rodeada por todo tipo de dulces.

Helena estaba disfrutando tanto con este encargo que empezó a sacar más ideas. Cuando me las contaba, yo a la vez calculaba las horas del día y no conseguía encontrar minutos en su agenda para que le diese tiempo. Pero cuando alguien disfruta de lo que hace, saca el reloj y añade horas a la vida para que dé tiempo a todo. Así que añadió una cajita más llena de bombones para cada comensal, con un mini lazo que me enamoró del todo :).

caja scrap lazo

-A todo esto, yo sólo pensaba qué le iba a poner al Pequeño A para el gran día, porque el bebé ya tenía su conjunto heredado. Así, mientras Helena dedicaba dos meses a una mesa con encanto, yo dedicaba una tarde en Zara Kids para elegir el modelo del cumpleañero ¡Él también fue encantador!-

Para rematar su dulce obra, Helena compró dos letras A gigantes y las decoró con mucho gusto, compuso unas guirnaldas con los nombres de los dos peques (que he reciclado para su habitación) y dio vida a un árbol de chuches, que no sé ni cómo logró acabar y quedarle así de bien.

El desenlace

Ha sido su primer candy bar y ya le han contratado para otros dos eventos, una vez mostrado el resultado. Yo me alegro de haber contado con ella para que este encuentro haya sido más especial, si cabe, y abrirle un camino que, además, disfruta creando con cada uno de los pedidos.

manta crochet

No me olvido de enseñaros la manta que le cosió en sus ratos libres al Bebé A, que además me vino de perlas ese fresco día 😉 ¿Es, o no es una artista?

Pedidos a Helena con h

Ya sabéis que, si queréis contar con este servicio para eventos, o hacerle cualquier otro pedido a Helena con h (álbumes, tarjetas, crochet, mantas, etc.) podéis solicitarlo desde la web o desde cualquiera de sus RRSS (Facebook e Instagram).

El cumpleañero

Fue un acierto unir bautizo y cumpleaños, que los celos ya no son los mismos que el primer mes, pero siguen asomando de vez en cuando. De esta manera, el Pequeño A disfrutó como si sólo fuera su fiesta, comió dulces hasta empacharse y corrió, río y no paró hasta caer rendido en la silla del coche de vuelta a la rutina. Su conjunto de Zara le convenció al decirle que parecía el que llevaba Capitán América cuando no vestía de superhéroe. Tiró de su primera piñata para ver caer un mundo de sorpresas y quiso que su cumpleaños durara muchos días, con regalos incluidos.

cumple tarta

El bautismo

La enorme pila de la Iglesia del Robledillo mojó la pequeña cabeza de Bebé A, que por falta de sueño lloraba y lloraba, y cuando dormía, le volvían a despertar para mojar pecho, frente y pelo de muñeco. Disfrutó de la fiesta a su manera, desde su mirada de asombro a cualquier movimiento y sus ganas de explorar lo nuevo.

Posada del Robledillo

Mención especial a nuestro restaurante favorito, en la sierra madrileña de Robledillo de la Jara, un pueblo diminuto pero de ambiente agradable y silencio agradecido. Los chefs y camareros, como siempre, impecables, amigos y profesionales. Una vez más nos fuimos con ganas de volver, pero esta vez, no sólo nos sentimos así nosotros. Les descubrimos un nuevo espacio madrileño a los invitados, que degustaron el delicioso menú que Samuel y Mónica reservaron para el acontecimiento ¡Gracias pareja!

Hasta aquí la crónica de aquel día digno de recordar. Y mientras Helena sigue preparando candy bars y otros pedidos que -me incluyo- le hemos hecho, yo sigo disfrutando de los dulces de aquella mesa, que nos endulzó el día ¡pero que tenemos chuches hasta para Navidad!

candy bar helena con h

Por cierto, hoy es el cumple de esta artista. No os olvidéis de pasar por sus rrss a dedicarle una felicitación.

¡Felicidades sister!

1.096 razones para brindar

1.096 razones para brindar

Hoy tengo 1.096 razones para brindar por ti, por cada uno de los días que nos has llenado. 1.096 recuerdos que ocupan el espacio más importante de mi baúl. Hoy cumples tres añitos y lo dices con tu soltura y chulería a la que nos has acostumbrado: “Yo tengo tres años y soy muy mayor. Mira, mira qué mayor soy“, dices mientras te pones de pie y alzas la mano lo más alto que puedes. Luego posas tus manos en la cintura y te contoneas con esa gracia tan tuya.

Sí que te nos has hecho mayor, Pequeño A. Nosotros queriendo retenerte en esta edad tan graciosa, con esa inocencia que te caracteriza, y de repente te hacemos hermano mayor, con las responsabilidades que conlleva. No me sorprende lo bien que has respondido a tus tareas, con esa mirada pilla que conmueve a quien la vea y te perdona los errores, porque “ha sido muy poquito mamá, pero no pasa nada“.

Me quedo con muchas de tus palabras que con tanta gracia nos dices; me las quedo para la memoria, que luego todo se olvida, a medida que crecéis. Me quedo con tu “yo lo jujeto“, “quiero mucho alto”, “ven con mí“… Pero sobre todo, me aferro al “mamá, tú aquí“, porque un día dejarás de decirlo y lo cambiarás por “mamá, ya puedo yo solo” y lo echaré de menos.

Me afianzo a tu sonrisa de dientes de leche, a tus ojos de niño bueno con cara de no he roto un plato, a tu forma de ir contando dedos para decir que tienes tres años (aunque saques cinco dedos de la mano); me atrapo en tu “mamá, alto como los aviones” y te columpio hasta las estrellas de ese cuento que te gusta tanto. Te llevo en Rayo McQueen tan veloz como propaga su nombre y llegamos los primeros a la “velocidad gatuna” que no dejas de repetir mientras corres para demostrarlo.

Me quedo con “tú” y los 1.096 días que llevamos contados, levantándonos con tu “ya es de día, ya no se duerme“, siempre con ganas de disfrutar cada minuto sin desperdiciarlo. Me quedo con lo mejor, me quedo con todo, me quedo contigo.

Felicidades, mi superhéroe favorito 

 

 

Lo bonico de todo

Lo bonico de todo

Hace casi tres años de mi primer post-parto. Había olvidado muchas cosas. Ahora lo recuerdo todo: como aquella sensación constante de pelo sucio pegado a la cara, ya deshidratada (olvídate de tus cremas); o el salir con sigilo de la habitación donde has conseguido dormir a un bebé en su cuna (pero tu olor se va contigo y el bebé vuelve a despertar; de nada sirve que salgas en silencio); la pila de platos por fregar, de ropa por doblar y numerosos post que escribir; las ganas de un tinto de verano cargado de alcohol para disfrutarlo entre charlas de amigas… Sí, así es, todo eso se te olvida y de repente vuelves a recordarlo, como si hubiese sido ayer.

En un pequeño ratito de descanso que me ofrecieron mis pequeños A, me encontré con unas fotos preciosas en mi facebook. No os he contado por aquí que hubo un año -cuando todo esto de la maternidad ni lo conocía ni me lo imaginaba- que viví en Londres. Un año de esos que no olvidarías nunca; una experiencia que, si pudiera volver atrás, hubiese aprovechado aún más si cabe. Las fotos que encontré eran de la boda de my londoner best friend. Si ese año fue inolvidable, ella lo es más aún.

La boda

 

Fue la boda más esperada, la que seguro que sería súper cool, la que no me podía perder… Y la que me perdí. Bebé A tenía apenas un mes y no me podía escapar. Busqué y busqué soluciones pero ninguna era válida, así que lo viví desde la distancia con la misma emoción como si lo hubiese vivido in situ, mientras se paseaba por la playa hasta el altar para darle el sí quiero a ese inglesito tan majo que la conquistó en tierras británicas. Ella, mi Angels, con una sonrisa que da buen rollo por donde pasa, la que me enseñó a disfrutar cada calle, cada lluvia londinense, que le pone buena cara a cualquier cosa, ganando por goleada a cualquier rival. Nos reíamos de lo imposible y le hacíamos frente a los fuertes vientos de cara. “It´s a kind of” le decíamos a todo con un tono de burla y con un “shit” escupíamos la rabia y la llenábamos de carcajadas.

Dado que me perdí su boda busqué un regalo que le definiese a ella y nos recordara un poco a nosotras, que resumiese la experiencia que nos unió tanto. No dudé en visitar a Lucía Be y su buen rollo y le encargué esa pulsera dorada que le llamara “bonica” todos los días, mientras tomara su café mañanero -qué adictas éramos a la cafeína- en una taza tisana de Mrs Lucía:

“Hoy:
haz algo bonito
compra flores
quédate en silencio
date esos cinco minutos de más”,

reza la taza.

¡Que los disfrutes, amiga!

 

Me perdí la boda del año, pero me quedé aspirando el aroma más agradable de un recién nacido. Olvidas muchas cosas del post-parto, pero jamás olvidas el olor de tus bebés.

 

Madres en zapatillas de correr

Madres en zapatillas de correr

El pasillo del supermercado se hace infinito. Llevar contigo en brazos a un recién nacido acapara todas las miradas. Los primeros que te paran para que les enseñes a Bebé A y hacerle carantoñas a ver si se ríe, te hace gracia, pero el pasillo comienza a hacerse algo pesado y extenso cuando de la nada siguen saliendo visitas inesperadas que obligan a pararte (gente maja, muy maja, que conste).

Con la llegada de nuestro pequeño las tareas se han triplicado. Él ya ha aprendido a llorar a grito pelado para que tus brazos se conviertan en su transporte habitual. Tú también has aprendido que los bebés saben demasiado y no quieres ceder a sus gritos exagerados. Un pulso entre madre e hijo. Él sigue ganando la mayor parte de las veces -debilidad maternal-.

Lo que parecía que se iba a convertir en una verdadera cuesta arriba era el colegio, los nuevos horarios y repartirse las tareas. Lejos de ser así, nos ha venido como anillo al dedo y sus agendas se han convertido en una salvación de los míos. Organización y ganar pulsos es lo que necesitaba para vencer al caos que se avecinaba. Pero contrario a lo que creía, a las 21.30 el amore y yo sólo oímos la televisión y los ruidos de nuestros cubiertos en una cena tranquila. En las habitaciones contiguas únicamente la respiración profunda del sueño de dos niños se une al sonido del silencio.

Cuando no puedas más, tengas ganas de gritar y huir, coge tus deportivas y corre

Y eso es lo que hago, correr. Mis piernas me pedían movimiento y mi cabeza, desestrés. Así que me pongo mis zapatillas de correr, aparcadas por el embarazo, y les agoto cada día, temprano, cuando aún el sueño les puede. Así arranco el día y así gano pulsos ensordecedores, ponemos orden al caos de los juguetes, organizamos las horas del día y apaciguamos la rebeldía de los celos con paciencia. Porque la impaciencia agotadora, el no llegar a todo y las infinitas batallas entre dos pequeños guerreros y sus padres, se quedaron ahí, entre mis zapatillas y el suelo recién amanecido.

No hay madres perfectas, sólo madres que buscan su camino para perfeccionar lo imperfecto.

 

Mi pequeño súper héroe

Mi pequeño súper héroe

Esta podría ser la entrada más sincera que te he escrito en nuestros paseos, porque el alma duele si no sueltas remordimientos por alguna vía accesible a ello.

Has dejado sitio sin rechistar a un nuevo hermanito. Ya habíamos hablado de ello durante todo el embarazo, pero las cosas hasta que no llegan no se mentaliza uno de verdad. Después de ver la carita tan pequeña de Bebé A y volver a ver la tuya por primera vez, fui consciente de ese tiempo veloz que había hecho mella en nosotros y lo mayor que te habías vuelto. Y me dio pena, mucha pena, pensar que somos nosotros, los adultos, los que marcan vuestros pasos de madurez, por una nueva llegada o por un simple escalón más en el cole. Cualquier excusa os hace crecer sin que podamos frenarlo. Y ya dices “yo soy mayor y mi hermanito es un bebé”, y lo piensas tú solito, quizá para autoconvencerte y lograr entender los minutos que te está robando de nuestro tiempo juntos. Ver esos ojos de rebeldía, de apartarte sin rechistar aunque supliques que juegue contigo y deje a tu hermanito en la cuna… esos ojitos de mi bebé mayor me hunden por dentro, por la impotencia de no poder cumplir a partes iguales aunque haga mil esfuerzos; por comprender, yo también, que ese tiempo juntos en los que sólo tú y yo gobernábamos las horas se han acabado y ahora sólo queda compartirlo.

Jamás olvidaré tus tres primeros años, todo lo que hemos vivido, compartido, carcajeado hasta caer de amor. Todo un corazón para ti que has sabido llenar y ensancharlo y llenarlo de recuerdos que sólo una madre comprendería. Y tú sólo los recordarás ahora, porque a vosotros sí que se os va borrando al descubrir que hay más mundo fuera de mamá. Ley de vida. Pero igual que mueres de amor, mueres de pena.

Siempre serás mi super héroe número uno, el que me ha enseñado a ser la madre que soy, a dar un amor que no sabía que tenía dentro, a descubrir lo que es el cariño verdadero y las cosas importantes de la vida. Siempre serás mi bebé, el que crece primero y me da lecciones de vida (muchas) pero que sigue queriendo mis brazos, mi tiempo contigo, mis cuentos nocturnos y mi “cura sana” en cada herida de guerra.

Ya somos cuatro en la casa del Equipo A y pronto -por la velocidad del tiempo- tendrás un nuevo compañero de juegos, y perdonarás las horas que requiere un recién nacido, y le querrás como ya todos le queremos. Necesitas tiempo, es normal, han conquistado parte de tu territorio, de tu atención, de los abrazos y besos que sólo había para ti. Pero igual que veloz, la vida es sabia y nos pone a todos en su sitio. El tuyo, el de hermano mayor que enseñará al Bebé A cada nuevo descubrimiento de su reciente entorno. Pero sin etiquetas, sin pedirte más de lo que debo, seguirás siendo aquel niño bonito que nos deja a todos boquiabiertos, que nos saca sonrisas y nos da lecciones sin pedirlas; aquel niño con su mamá que conquistan paseos con nuevas anécdotas, ahora con muchas cosas que contar.

No te preocupes Pequeño A, siempre serás mi súper héroe número uno.

Comenzamos un nuevo paseo con un nuevo compañero. ¡Bienvenido Bebé A!

 

Foto profesional: Daguerrotipas.com